Béatrice Chenot. “Aquí no se lo ha publicado a Silanes en la medida que merece...”
Con un tono pausado, Béatrice Chenot habla de la obra del laureado escritor mendocino Raúl Silanes, como si se tratara de una creación propia. Mecha a su natural entusiasmo, la admiración y el oficio investigativo con el conocimiento desemejante y superlativo de una traductora.
Los personajes de "Devolución de Babel", a través de sus palabras reflexivas, cobran una vida y una dimensión iluminadora que nos permite entender mejor un mundo literario que ya traspasó las fronteras nacionales, para convertirse en un fenómeno pasible de estudios superiores, como en este caso sucede con la Universidad Michel de Montaigne Burdeos III.
Escuchar a Béatrice Chenot es una excelente oportunidad para ampliar el entendimiento de una narrativa silaniana compleja en cuanto a las identificaciones sociales que exhala.
-¿Por qué se interesó en la obra de Raúl Silanes?
-Porque desde el punto de vista académico es muy atractiva. Creo que se puede analizar incluso hasta como escritura retórica sin más, desde sus figuras retóricas, de las cuales yo tomé en particular la del encierro para mis investigaciones. De todas maneras, la obra de Raúl Silanes es extraordinaria en muchos sentidos.
"Devolución de Babel", por ejemplo, posee una síntesis narrativa increíble, es para mí una definición metonímica de la situación vivida durante la dictadura militar, donde este autor consigue expresar a distintos niveles la angustia percibida por el personaje principal, pero también y sobre todo por la comunidad, conformando así una angustia histórica, que además encuadra en una geografía bien determinada, como es el desierto.
Además, hay particularidades, en la construcción de esa obra, que la hacen especial.
-¿Cuáles serían esas particularidades?
-Son muchas. A simple vista destaca, por ejemplo, un mapa que incluye el autor en medio de la novela. Ese mapa es al mismo tiempo real y no lo es, una señal que modifica lo real para crear una realidad nueva. Porque para Silanes lo real y la realidad son dos cosas distintas. Para él, conocemos lo real pero no la realidad, y en el caso de "Devolución de Babel", esta es una clave interesante.
Refleja cierta intuición de toda una generación de escritores latinoamericanos. Ese mapa es como si el autor nos dijera que ha trabajado su material narrativo sobre lo que ha vivido. Es como una señal de vida sobre algo desaparecido, como una prueba de existencia más allá de la novela misma. Dicho de otra manera, el autor señala que relata algo en parte real, pero también en parte utópico, en la medida que está forjando su propio mundo.
-Silanes afirma que para él su literatura es más real que la realidad. Luis Triviño y Rolando Concatti, observan ahí el origen de la obra posterior de Silanes.
-Es posible, pero más allá de eso, para mí "Devolución de Babel" es un mosaico, temático, de un escritor joven, que utiliza la escritura como una catarsis, probablemente. Remarco "probablemente" porque Silanes no necesita estar de acuerdo conmigo (risas).
Pero esa catarsis inicial entre el talento del escritor y la realidad social de los acontecimientos, probados sobradamente por lo que pasó en este país, además de infinidad de publicaciones de diarios y otros testimonios, hacen que "Devolución de Babel" cuadre, perfectamente, con la sensibilidad de los pobres, prisionero en una ambigüedad, en una encrucijada.
Eso me impactó desde la primera lectura que hice de la obra. Es ese el primer gran valor de la novela, el retrato que hace de esa ambigüedad, porque el maniqueísmo de las demás novelas que reflejan aquel tiempo no lleva a nada profundo.
-Silanes afirma, y lo cito textualmente del material que usé para una entrevista de Clarín, que “el encierro más grande que puede construir el hombre es el desierto, producto de un post capitalismo al que ya no le alcanza con encerrar en cárceles o en manicomios”.
-Me llamó mucho la atención este tema del desierto que, al principio, lo noté como una vivencia de libertad transformada al mismo tiempo en un agobio; un agobio producido por el sentimiento de desprotección y soledad, a raíz del vacío social generalizado como efecto o parte de la represión y la censura.
Esa noción de vacío reflejado perfectamente en la novela, llega a ser mucho más obstruyente que la pared de una celda. Como si fuera una celda a la que no se le ven las rejas.
Y yo he armado mi material de investigación sobre esa noción: el desierto de Silanes es una celda a la que no se le ven las rejas. Hay una serie de personajes importantes, como el "Manco", que constituyen o conforman lo que luego ya será el encierro en la locura del protagonista.
La locura como la intención o el logro de escapar de esa "torre de Babel" que es el campamento de la novela, con una desesperada búsqueda de agua, la supervivencia de la comunidad, relacionada justamente con ese agua simbólica.
-En la realidad, agua y desierto conforman Mendoza. Silanes escribió hace poco una biografía de César Cipolletti, el prócer del agua en esta provincia…
-No lo sabía. Pero su obra representa esa lucha desquiciante. A mí me interesó mucho la problemática simbólica del desierto, tomada como hace este autor, porque -y en esto coincidimos todos los que estudiamos la obra de Silanes- es una perspectiva de encierro muy particular.
Incluso yo arranqué mi primer trabajo sobre su obra, estudiando la época de la conquista española en esta zona del mundo, ya que era una tierra de riqueza, porque Cuyo funciona así en las "Crónicas de Ovalle", relacionadas con la conquista en la época de los caciques.
Cuyo no tenía relación alguna con el Río de la Plata, no era un verdadero paso, después de cruzar la cordillera de los Andes. Hay elementos históricos donde podemos apoyarnos y así lo hice.
-Silanes dice que “el desierto ya aparece en la Biblia como un castigo”, y luego surgen personajes como Caín y Abel, empezando ahí la historia de la política...
-Por supuesto, es un dato. Como lo es la historia del "Mutiladito" y su relación con una guerra por ciertas islas (Guerra de Islas Malvinas, 1982). Además Silanes habla de una construcción kafkiana, como es la de unas vías de ferrocarril, que de día avanza y de noche retrocede, en una especie de hilo sinfín, un falso hilo de Ariadna (Ariadna dio a Teseo un ovillo, cuyo hilo éste fue devanando mientras caminaba, para salir del laberinto donde permanecía encerrado el Minotauro.
Ariadna huyó con Teseo, pero fue abandonada en la isla de Naxos)… Y allí Silanes nombra a una empresa, la Meller, que existió efectivamente, representando la cara del poder.
Por eso yo investigué el valor dual de las vías del ferrocarril, ubicándolas también como el tejido de Penélope (esposa de Ulises, durante veinte años guardó fidelidad a su marido, que se había alejado por las guerras, prometiendo a sus numerosos pretendientes casarse con alguno de ellos cuando terminara de tejer un velo, pero por la noche deshacía lo que había tejido durante el día, convirtiendo aquel tejido en una tarea interminable).
Las vías ferroviarias son algo que está en medio del desierto, no tienen ni principio ni fin, allí puso a sus personajes, para quienes no queda otra salida que seguir trabajando; es decir, deshaciendo para volver a hacer, en una clara metáfora de las idas y venidas de este país, hundido en un absurdo completo.
En ese absurdo novelístico, yo me permito la libertad de interpretar la torre de Babel como la torre de Caín, porque hay un momento en la novela donde Abel puede salir de allí, cuando con un lápiz agujerea el adobe y logra escapar, sintiendo que por el mero hecho de haber conseguido eso ya está liberado, sobre todo de sus propios fantasmas, incluyendo el tema de la escritura como elemento subversivo...
-¿En qué sentido?
-Recuerde que en la novela se mata a todos los que saben leer… Lamentablemente hay tantos símbolos en Silanes que a veces las temáticas de los seminarios son muy estrictas y no nos dan el espacio necesario para abarcarlo todo. Algún día voy a ahondar en este tema de manera más integral. Para eso esta novela hoy se encuentra en un polo de investigación en Francia, dentro del marco de estudios de literatura latinoamericana, con centro en la Universidad de Burdeos.
Es el sitio más importante de este tipo de investigaciones, con una biblioteca muy extensa en el tema. La obra de Silanes me afectó profundamente, incluso más allá de los estudios académicos. Yo viví desde Francia todo lo que ustedes vivieron acá, porque tenía amigos allá y acá, lo que me permitió notar esa ambigüedad y al mismo tiempo esa perplejidad del protagonista a quien, en realidad, le llueven palos de todas partes, sobre todo por el hecho de escribir.
-¿Cuál es su interpretación de la pareja de Abel y el Mutiladito?
-Es una pareja de desvalidos que representa claramente a la juventud argentina, pagando o penando allí el precio del sacrificio por el resto de la sociedad, donde aparece con otra dimensión el tema de la lucha por las islas. Hay un texto del escritor español José Bergamín, sobre la angustia de Sancho Panza cuando cae a un pozo, y que conforma de manera luminosa una interpretación del aislamiento.
Esto lo he trabajado mucho con mis alumnos, para traducir el tema del aislamiento y la angustia que produce, explicando cómo nos podemos sentir islas, en una nueva interpretación, más allá del crimen histórico que se hizo con los chicos de Malvinas, reflejado de manera simbólica por Silanes, sin la grandilocuencia enceguecedora de otros escritores.
-¿El aislamiento es un eje? Para Luis Triviño se trata de una clave simbólica.
-Sí, el aislamiento es, más que un eje, otra de las relaciones que se deben hacer en esta novela. A mi entender, el eje pasa por la proyección de la ambigüedad de la situación planteada, pero también hay otros elementos. Por ejemplo, cuando al final de la novela sucede lo del sorprendente múltiple parto de María.
Ese dar a luz niños de manera incesante, para mí, es la respuesta de la vitalidad de la juventud, aún en condiciones muy adversas, ante la situación de encierro en que está la sociedad. En la obra de Silanes hay muchos signos que confirman la vitalidad de los jóvenes, frente a la represión, desaparición y tortura de la época, pero a su vez la trasciende volviéndose profética.
-Silanes dice que "Sólo el luchar unidos nos va a salvar del desierto"…
-Estoy de acuerdo. Él me dijo que en ese momento estaba leyéndose mucho una novela de Julio Cortázar, "El libro de Manuel", que nos impactó a todos, ya que se trata de una obra muy importante, por más que algunos críticos la menosprecien. En Silanes hay también hacia el epílogo de la novela, un negarse a quedar encerrado en la salida única, en el final único sin otra alternativa.
La obra de Silanes nos advierte que esto de las salidas únicas es otra trampa y por eso brinda dos finales posibles, o simultáneos si se quiere, dando así opciones, permitiendo elegir entre alternativas.
-¿Qué más le llama la atención de la obra de Silanes?
-Más allá del análisis literario, me ha llamado poderosamente la atención el no encontrar prácticamente nada de Silanes en Mendoza, cuando tenemos mucho de él en Francia, o en España, aunque en menor medida. Aquí en Argentina hay muy pocos estudios de su obra y lo que hay es esporádico, desarticulado, material muy aislado.
Justamente yo estoy terminando un artículo sobre Silanes, en el marco de mis trabajos académicos, y creí que podía aprovechar mi viaje al país para completarlo, pero lamentablemente no fue así. Aquí no se lo ha publicado a Silanes en la medida que se merece, ni tampoco se lo ha estudiado, y me resulta muy extraño eso. Aparecen de él materiales de manera bastante imprecisa, como si no existiera este escritor para Mendoza.
Parece que no hay ningún buen hijo de vecino que se interese por publicar una obra de tamaña envergadura, capaz de reflejar tan bien la idiosincrasia, o la identidad de este sitio, de su gente y de su tiempo…
Como conclusión, me atrevería a decir que Silanes escribió una obra profética maravillosa, mediante una percepción histórico-social de lo real y su proyección, algo profundamente vivo y dinámico, más de veinte años después tiene una vigencia total, porque constato con pena que el desierto, en el más amplio sentido, avanza de manera irreductible sobre la sociedad argentina.
Una cabeza parlante que flota sobre el Pacífico es la voz narradora de La voluntad y la fortuna, la última novela de Carlos Fuentes, de la que ofrecemos aquí un anticipo exclusivo. El clero, el mundo empresarial, los abogados corruptos y otros personajes en disputa por el poder, en otro gran texto del autor de “Cambio de piel” y “Gringo viejo”.
La muestra de la notable fotógrafa argentina, de trayectoria internacional, permanecerá habilitada hasta el 26 de octubre en el ECA (Gutiérrez y 9 de Julio de ciudad). La presentación es una iniciativa de OSDE, filial Mendoza.